Continuamente vemos la preocupación que generan los efectos catastróficos, recientemente lo ocurrido en Haití, también en Chile. Claramente acontecimientos de estas magnitudes conmueven a las sociedades que se movilizan en masa tratando de ayudar a las comunidades afectadas. Es evidente que fenómenos de esta naturaleza, donde vemos a miles y millones sufriendo, pasando hambre y sin atención; estas cosas nos conmueven y se buscan las formas de atender esas emergencias y ayudar a los afectados.
Particularmente, cada vez que tengo conocimiento de esos fenómenos, me surge una interrogante: ¿Por qué? -cada vez que aparecen acontecimientos que dañan algún país, surgen esas movilizaciones mundiales que procuran brindar ayuda-. Y ¿por qué? Día a día sabemos que cada 4 segundo muere un niño inocente, y las sociedades no se movilizan en masa VERDADERAMENTE, y procuran frenar estos acontecimientos que dañan y dañan y dañan, y seguirán dañando; Porque el mundo no para y se vuelca a buscar la mejora de vida sin mirar el bolsillo. Será que eso no conviene a los grandes intereses mundiales que tienen el poder, se enriquecen y ganan más poder a costillas de estos acontecimientos….
Cuando sucesos como el que afectó a Haití, desarrollan “publicidad” y movilizaciones para acudir con ayuda, la sensación que me surge es la farsa social mundial. Estoy de total acuerdo, cuando un país es afectado por un fenómeno que lo daña, las sociedades todas se movilicen para ayudar; pero me da la sensación se cinismo y falsedad, que por un lado se busque se ayude a éstos afectados y por otro lado sabemos que poco se hace cuando hay hambre, cuando hay enfermedades; sabemos, todos sabemos que lo que se hace es demasiado poco para lo que hay, pero nunca se plantea HACER DE VERDAD, actuar sin medir costos económicos, actuar para salvar, no actuar para “hacer propaganda”…